Francia inaugura la primera carretera solar del mundo

Normandía no es una región conocida por su buen tiempo, pero ha sido la elegida para acoger un proyecto pionero en materia de energía solar. El Gobierno francés ha inaugurado allí este jueves el primer tramo de carretera solar del mundo: unos 1.000 metros cubiertos por casi 3.000 placas fotovoltaicas capaces de producir la energía suficiente para cubrir la iluminación de los espacios públicos de una ciudad de 5.000 habitantes. La operación ha contado con una inversión de cinco millones de euros, aportados por una subvención del Estado. Los promotores de esta proeza tecnológica esperan poder abaratar su elevado coste, su principal problema actual, a medida que aumente su producción. La vía tendrá una densidad de unos 2.000 vehículos al día y se espera que permita generar la electricidad suficiente para alumbrar la vía pública de la población normanda, que da cobijo a 3.400 personas.

Los promotores parten de la idea de que el tráfico sólo cubre las placas entre el 10 y el 20% del tiempo, dejando el resto del día la superficie al descubierto. Las carreteras son así una oportunidad de aprovechar la energía solar sin necesidad de invadir la superficie agrícola o modificar los paisajes naturales. Las baldosas en las que van incorporados los paneles solares se colocan sobre el asfalto de las carreteras ya construidas, por lo que no es necesario rehacer las infraestructuras. Su envoltorio es lo suficientemente resistente como para aguantar el paso de pesos pesados. Los paneles solares tienen por encima una capa de resina y silicona que les permite aguantar el paso de los vehículos aunque tendrán un primer periodo de prueba de dos años. Ségolène Royal, ministra de Medio Ambiente, pretende instalar mil kilómetros de placas solares en las carreteras francesas si el experimento tiene un resultado satisfactorio. La tecnología es el resultado de más de cinco años de investigaciones de la filial de Bouygues, en colaboración con el Instituto Nacional de la Energía Solar (INES).

La electricidad producida puede luego conectarse directamente a puntos de consumo local, como las farolas o los semáforos de la carretera donde están instaladas las placas, o a una red de distribución o almacenamiento de energía. Sus promotores avanzan como ejemplo su uso como complemento energético en zonas de descanso de las autopistas o como fuente de electricidad para zonas remotas no conectadas. Según cálculos de la Agencia de Medio Ambiente oficial (ADEME), citada por la empresa, 20 metros cuadrados de estos paneles son suficientes para cubrir el gasto energético de una vivienda (sin contar la calefacción y en base a 1.000 horas de sol anuales), 15 metros cuadrados suministran la electricidad necesaria para hacer funcionar unos semáforos y un kilómetro puede alimentar a una ciudad de 5.000 habitantes.

Con información de El País 

 

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