INCO ROOF Y EL ESTRÉS CALÓRICO EN LA AGROINDUSTRIA

El estrés calórico es un tema que preocupa mucho a los ganaderos y avicultores por las pérdidas económicas que puede conllevar. A menudo el estrés calórico se manifiesta por la incapacidad de un animal para hacer frente a su entorno, un fenómeno que a menudo se refleja en la pérdida del potencial genético. El estrés calórico es causado por diferentes factores ambientales como la temperatura, humedad, radiación del sol y flujo de aire. Expertos estiman que cuando la temperatura rebasa los 30 grados centígrados, los animales comienzan a sentir los efectos del estrés calórico y es cuando el organismo del animal no es capaz ni de bajar su temperatura corporal, ni de sobreponerse al calor existente. Por ejemplo, en la ganadería  los animales que más sufren el estrés calórico son las vacas en el lote de preparto ya que el calor ambiental restringe aún más la ingesta del alimento, haciéndolas más vulnerables. Igualmente en la avicultura, por el estrés calórico el ave puede no estar consumiendo en cantidades suficientes algunos nutrientes tales como las proteínas y vitaminas, lo que hace que en consecuencia se presente una caída en la producción de huevos.

 

COMO AFECTA EN LA GANADERIA

 

El estrés en el bovino de leche es provocado por una alta tasa de calor endógeno causado por las altas temperaturas y humedad relativa del ambiente externo que el organismo del animal no es capaz de disipar por medio de su propio sistema de regulación. Muchos estudios internacionales han demostrado que la caída en la producción de leche de muchos países tropicales y caribeños se ha debido a la disminución del consumo voluntario de materia seca y la alteración de la salud y el bienestar del animal por el efecto del estrés. Si la temperatura ambiental alcanza valores por encima de los 30°C se produce una falla en los sistemas de termoregulación aumentándose así la temperatura rectal del animal generando una disminución del consumo de alimento, una disminución de la producción de leche con un cambio en la composición de la misma y pérdida de peso que conlleva a retardos en el crecimiento.

El bovino expuesto a altas temperaturas presenta un aumento del ritmo respiratorio, seguido de cómo se menciono anteriormente un aumento de la temperatura corporal. Al aumentar la frecuencia respiratoria, aumenta la ventilación de las vías por las que pasa el aire, y por lo tanto, esto favorece a la evaporación de esas superficies húmedas entre las que figuran la lengua, boca y vías nasales. Como consecuencia del enfriamiento de estas superficies, se enfría la sangre que fluye por las mismas y el crecimiento del ritmo respiratorio provoca pérdida de saliva y acidosis en la panza. El estrés calórico también reduce la ingestión de alimentos por lo cual el animal se ve afectado directamente en su peso y en cuanto a su crecimiento por no cubrir con sus requerimientos nutricionales.

El estrés calórico afecta la producción de leche y la eficiencia reproductiva en las vacas lecheras. En un ambiente no confortable, la vaca disminuye su producción gradualmente de 10 a 15% mensual, después de haber alcanzado el pico más alto en su lactancia, que es entre los 45 a 110 días después del parto. La producción de leche disminuye considerablemente con temperaturas arriba de los 30 grados centígrados. La pérdida o reducción en la producción va del 10 al 15% menos de leche comparadas con las temperaturas termo-neutrales. El problema del estrés por calor recae también en la eficiencia reproductiva del hato ya que este afecta en la disminución considerable de la fertilidad generando una alteración del ciclo estar y una muerte embrionaria. El estrés calórico retrasa el desarrollo folicular y la ovulación, lo cual puede estar relacionado con el efecto inhibido directo de los glucocorticoides sobre la secreción de esteroides gonadales y la sensibilidad del tejido diana a estos esteroides sexuales

 

COMO AFECTA EN LA AVICULTURA

 

Un ave sufre estrés calórico cuando produce más calor del que puede disipar. Para ajustarse, el ave reduce el consumo de alimento y por lo tanto su producción declina. En el caso de los pollos cuando ya están totalmente emplumados (sobre las cinco semanas de vida) es cuando son mas sensibles al estrés por calor. Como aproximación, se considera que se dan condiciones ambientales de estrés por calor, cuando a partir de los 27ºC, y cuando la suma de la humedad relativa y la temperatura sea mayor de 105. Cuando se combinan humedades relativas elevadas con altas temperaturas, las aves pierden capacidad de disipar calor. En situaciones de estrés calórico los pollos y las gallinas, al igual que las personas, reducen la ingesta para evitar el calor metabólico. Esta reducción no es lineal pero el problema se agudiza a medida que aumentan las temperaturas. Las aves reducen la ingesta para evitar el calor metabólico. Por cada grado por encima de 27ºC, el ave reduce su ingesta un 5%

Además, un golpe de calor puede elevar la mortalidad de los pollos de engorde de manera significativa durante las últimas semanas de vida de estos animales. Cuando la combinación de temperatura y humedad relativa es muy elevada, la única posibilidad que tiene el ave para disipar el calor es por medio de la hiperventilación (jadeo). Esta hiperventilación genera inicialmente un aumento del pH o alcalosis respiratoria y una disminución del bicarbonato sanguíneo por la salida excesiva de CO2 que no permite la síntesis del ion HCO3. Como respuesta, a nivel renal se aumenta la excreción de este bicarbonato junto con iones positivos como el Na+, K+ y Ca2+. Este aumento de la osmolaridad extracelular causa una pérdida de agua intracelular, lo que es compensado por un aumento en el consumo de agua del ave. El aumento en el consumo de agua no es suficiente como mecanismo compensatorio y se instaura una deshidratación, que es una de las causas principales de muerte en el caso de estrés calórico.

Posteriormente a la alcalosis respiratoria, si el estrés calórico persiste, se instaura una acidosis metabólica como consecuencia de una reducción en el suministro de oxígeno a los tejidos, por una redistribución del flujo sanguíneo a la piel, así como por la deshidratación. Con la acidosis metabólica, muchos órganos internos no pueden funcionar correctamente, y aparece pronto una insuficiencia renal, insuficiencia cardíaca, postración y muerte.

RECOMENDACIÓN

 

Una de las mejores soluciones de combatir el estrés calórico es disponiendo de áreas sombreadas o granjas con techos con buen aislamiento al calor y gran resistencia química. En el caso de Inco Roof, el estrés calórico se ve reducido considerablemente si se instalan en los techos ya que gracias a su diseño de resina inteligente elimina la radiación actuando como una barrera contra el calor radiante proporcionando un ambiente fresco en el interior del corral o granja. Su aislamiento térmico permite reducir hasta un 40% del calor el cual permite generar un ambiente confortable para el animal sin necesidad de usar y gastar energía en abanicos o otros sistemas de ventilación. Además sus cualidades anticorrosivas y antioxidante brindan a los techos una durabilidad de más de 30 años gracias a su composición química de ASA-PVC que le permite una inigualable resistencia química hacia el gas amoniaco y otros agentes corrosivos como el salitre.

 

 

 

 

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